Artículos de opinión, Unión Europea

La Unión Europea “tocada” y “herida”

Artículo publicado el 1 de septiembre de 2015 en El Mundo edición de Balearesartículo de El Munco foto

Tras un verano convulso en cuanto a actualidad europea, arrancaba el nuevo curso político con la comparecencia del Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ante el Parlamento Europeo. Sobre la mesa, un tema prioritario, la resolución del drama migratorio que está poniendo en jaque uno de los valores inspiradores del proyecto europeo, el de solidaridad y una de las grandes libertades fundamentales, la libre circulación de personas, piedras angulares de nuestra Unión Europea.

Es incuestionable que la gestión de la crisis griega por el Eurogrupo y la crisis migratoria han agudizado la desconfianza de los ciudadanos europeos hacia el actual modelo de Unión Europea. Llegando a poner en tela de juicio la gobernanza europea, la unión monetaria y el liderazgo de la actual Unión Europea. Incluso algunos de los principios fundamentales que inspiraron, y deben seguir inspirando, la construcción europea, han llegado a tambalearse.

Ni siquiera el acuerdo alcanzado in extremis en el caso de la crisis griega fue motivo suficiente para afirmar que la Unión Europea salía reforzada, mensaje que lanzaron muchos, en mi opinión, erróneo.

Estaríamos haciendo un flaco favor al proyecto de construcción europea, si no reconociéramos que la Unión Europea está “tocada” y “herida”.

En ambas crisis, ha sobrado exceso de soberanía nacional y exceso de primacía de los intereses internos y electoralistas de los Estados miembros. Y ha faltado gobernanza y política europea en pro de los intereses de la Unión en su conjunto. Eso que muchos llevamos años pidiendo, Más y Mejor Europa.

La Unión Europea continúa siendo nuestra más admirable causa a compartir, un destino común que debemos construir entre todos.

Como europeísta convencida, confío en que sea el revulsivo para empezar a poner las bases para caminar hacia una verdadera unión política en torno a un proyecto común, con unas instituciones supranacionales fuertes que lideren esta construcción europea. Solamente de esta forma, se logrará restablecer la confianza de los ciudadanos con el proyecto europeo y sus instituciones.

Es un buen momento para que Juncker, Schultz y Tusk tomen el mando de esta Unión Europea, que hasta ahora ha adolecido de falta de liderazgo, y  se erijan como verdaderos representantes y portavoces de los intereses comunes de los ciudadanos europeos desde las instituciones comunitarias que presiden.

Los líderes de la actual Unión Europea, junto a los líderes nacionales, tienen la responsabilidad de volver a encontrar un sentido político al proyecto europeo.

Ante este contexto, los líderes europeos no pueden seguir mirando hacia otro lado. Es el momento de dar un paso hacia adelante y abrir oficial e institucionalmente el debate, que existe desde hace años en el plano ideológico y político.

¿Qué modelo de Unión Europea queremos? ¿Caminar hacia una Unión reforzada? ¿Avanzar hacia la versión más federalista de Europa? O, por el contrario, ¿avanzar hacia una Unión con más soberanía para los Estados? Incluso se ha llegado a poner sobre la mesa de nuevo, la idea de la Europa de las dos velocidades o la de una Unión que diferencie entre los países de la Eurozona de los que no forman parte de ella.

Y como ya soñara el ilustre coruñés Salvador de Madariaga a mediados del siglo XX, o el gran Víctor Hugo en el XIX, ¿por qué no avanzar hacia una verdadera Unión federal? los “Estados Unidos de Europa” como único modelo social, económico y político para esta Europa cada vez más alejada de sus ciudadanos.

Con el Tratado de Niza, la caja de pandora se abrió, aunque entonces, lamentablemente, se decidió apostar por una Unión intergubernamentalista que ahora se ha comprobado que está llena de carencias.

Durante los últimos años, Europa ha tenido que hacer frente a una de la mayor crisis económica, política y social de su historia; al drama migratorio, al auge de partidos populistas eurófobos, tanto de extrema izquierda como de extrema derecha, a escala nacional y en la Eurocámara; así como a la pérdida de poder en un mundo globalizado ante el avance económico de Estados Unidos y las grandes economías asiáticas emergentes.

La Unión Europea se enfrenta a los retos y demandas del siglo XXI. Es el momento de construir una Europa preparada para el futuro, competitiva e innovadora. Una Europa que promueva la responsabilidad y la solidaridad. Una Europa que conecte con las personas. Y, por supuesto, uno de sus principales desafíos debe ser recuperar la confianza de los ciudadanos en el proyecto europeo. Promoviendo y estimulando una ciudadanía europea activa, poniendo en valor nuestra identidad europea y los derechos fundamentales que ésta lleva aparejados.

No cabe duda, que para poder afrontar estos retos, la Unión Europea debe reforzarse de una verdadera unión política, combinando los principios de solidaridad y subsidiariedad.

En definitiva, en este momento crucial, en el que el debate sobre el proyecto europeo y el modelo de Unión Europea ha quedado oficialmente abierto, es clave que Europa hable con una sola voz y esté bien liderada. Para ello los Estados miembros y sus representantes deben estar a la altura, perder soberanía nacional en favor de seguir construyendo el proyecto común con la misma ilusión con la que lo hicieron hace ya 65 años Robert Schuman, De Gaulle, Churchill, Jean Monnet, o Adenauer, padres fundadores de la integración europea. Porque los valores que la inspiraron, de paz, libertad, democracia, solidaridad y justicia, son los mismos principios que cimentan la Europa de hoy. Valores y principios que se han confirmado como mimbres necesarios para resolver cualquier crisis que se nos presente.

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1 comentario en “La Unión Europea “tocada” y “herida””

  1. Me ha gustado tu artículo, sí. Y sabes que cual escéptico, suelo criticarlos bastante. ¿Pero, sabes? Has abordado dos principios esenciales para mí a la hora de articular (y de lo dice alguien que lee pero que no escribe artículo alguno) que son, el análisis crítico y el la perspectiva autocrítica de una explícita defensora de la Unión; y el valor de las políticas sociales y no sólo económicas, en el seno de la Unión y de lo que deberían abordar sus Tratados. Por otro lado, el ombligo de los estados vine forzado por unas cuestiones a las que el afán de sumar y no analizar, ha venido desarrollando la UE en su política de expansión, crecimiento e incorporación de nuevos estados miembro. A mi juicio investida de un aparente espíritu de Más Europa de las personas y las realidades (incorporar más estados miembro) que realmente es un más competitiva, más mercado, más fuerza frente a los mercados internacionales chino y norteamericano. Pero ya sabes, yo soy el malo de esto. Súmale ahora a ese ombligo, los nacionalismos emergentes, unos de la falacia y la arquitectura pictórica de los nacionalismos culturales que aspiran a ser Estado, y la otra los xenófobos nacionalismos latentes en épocas de crisis económica. Añadámosle la nefasta política educativa de algunos estados (España, sin ir más lejos) o la cultura del subsidio y la insolidaridad tributaria de los griegos (la mayoría, digo) . Al pues… hablemos de Europa.
    ¿Pero sabes? sin ironía alguna, me ha encantado tu enfoque, y sobretodo que tu opinión salga publicada en prensa para mayor lectura de quienes no conocen tu blog o siguen tus redes sociales. Euroabrazo.

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